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ASIA Y EL SUDESTE ASIÁTICO

ASIA Y EL SUDESTE ASIÁTICO

La ilusión de las guerras limitadas*
Juan Bosch

Este artículo fue escrito para la revista The Christian Century, que se editaba en Chicago, EE.UU. El título le fue puesto por los editores de la revista, que publicó el artículo en su edición del 17 de abril de 1968, páginas 480-2.

Evidentemente, la segunda guerra mundial hizo pasar a la humanidad, en términos históricos, del siglo XX al siglo XXI; de la edad de la dinamita a la edad atómica y nuclear; de la edad del motor de pistón a la del jet; del avión terrestre al satélite espacial; de la máquina calculadora que se manejaba a mano al computador electrónico; de la industria desarrollada por técnicos autodidactas como Thomas Alva Edison y Henry Ford a la industria sobredesarrollada a base de estudios de científicos de primera categoría como Enrico Fermi y la pareja china de Yang y Lee. Y ese salto, asombrosamente violento si lo vemos desde el punto de vista del corto tiempo en que se produjo, debía reflejarse en grandes cambios sociales y políticos en todo el mundo. La incapacidad de los Estados Unidos para aceptar esos cambios y ajustarse a ellos se ha traducido en una actitud de violencia internacional muy peligrosa. En lo que se refiere a la América Latina, ese estado de violencia deberá desembocar, me parece que de manera inevitable, en una revolución social de grandes vuelos. No hay que hacerse ilusiones: esa revolución comenzó ya en Cuba, y hágase lo que se haga o dígase lo que se diga, podrá ser demorada pero no podrá ser evitada. Es probable que la decisión de evitarla lleve a los Estados Unidos a guerrear en la América Latina como los ha llevado a guerrear en el Sudeste Asiático, y está dentro de lo posible que la guerra en Asia produzca el estallido de la revolución en América Latina. ¿Qué tiene que ver la América Latina con la guerra de Vietnam, y qué tiene que ver la guerra de Vietnam con la incapacidad norteamericana para aceptar los cambios introducidos en el mundo por el paso de la industria de los técnicos autodidactas a la industria sobredesarrollada de los científicos? ¿Cuál es la razón de que un país tan excepcionalmente desarrollado en el campo científico, como son los Estados Unidos, no pueda ajustarse a los cambios políticos y sociales impuestos en el mundo a consecuencia de la segunda guerra mundial? Todas esas preguntas se relacionan entre sí porque todas ellas surgen de un mismo hecho: el estado de violencia que prevalece en el ámbito internacional. Hasta el momento, lo que está sucediendo en Vietnam se mantiene dentro de lo que en estrategia militar se llama “guerra limitada”. Sin embargo, debemos notar que esa “guerra limitada” ha traspasado varias veces los límites que se le habían fijado; por tanto, no hay razón para que no traspase también los actuales y llegue a convertirse en una guerra general asiática. Inicialmente, el plan norteamericano fue organizar un gobierno y unas fuerzas armadas anticomunistas en Vietnam del Sur, y darles apoyo político, económico y militar a ese gobierno y a esas fuerzas armadas, para lo cual se enviaron a Vietnam del Sur unos cuantos cientos de consejeros militares y de técnicos civiles y unos cientos de millones de dólares en dinero, armas y equipos; pero después hubo que traspasar esos límites, hubo que aumentar los envíos de consejeros militares y civiles, los de dinero y armamentos y equipos, de manera que los gastos subieron a un billón de dólares al año; más tarde se ampliaron otra vez los límites y se procedió a construir grandes bases aéreas, navales y de infantería para soldados norteamericanos, lo que significó el aumento de los gastos en Vietnam por encima del billón de dólares al año; y por fin hubo que mandar al combate a las fuerzas norteamericanas, primero para defender esas bases y después para guerrear en todo el Vietnam del Sur, lo que se tradujo en gastos superiores a los veinte billones de dólares al año y en una guerra abierta contra Vietnam del Norte. En términos militares, pues, los planes limitados de los Estados Unidos fueron implacable y sucesivamente sobrepasados por la fuerza de los acontecimientos, y al comenzar el año de 1968 la guerra era “limitada” sólo en un aspecto: el de que se mantenía dentro del territorio de los dos Vietnam. Pero ya a esa fecha amenazaba con desbordarse a Cambodia, Laos y Tailandia, cosa que puede ocurrir en cualquier momento. Ahora bien, en términos políticos la guerra de Vietnam dejó hace tiempo de ser “limitada”. La presencia de tropas australianas, neozelandesas, surcoreanas, tailandesas, es una demostración concluyente de que en el orden internacional estamos en presencia de una guerra que ya no es “limitada”; que salió de las fronteras de Vietnam y está afectando a países lejanos, cuyos hijos están muriendo en Vietnam bajo sus propias banderas. Por último, la creciente y pública ayuda rusa y china a Vietnam del Norte y al Vietcong en armas confirma lo que decimos: políticamente, la guerra de Vietnam se ha convertido en un conflicto internacional, y por tanto no sigue teniendo las características de las “guerras limitadas”. Esta verdad se ha mantenido oculta a los ojos del pueblo norteamericano y de otros pueblos del mundo mediante la creación de una falsa ilusión. A los norteamericanos se les ha hecho creer que la guerra de Vietnam es “limitada” porque ni China ni la Unión Soviética han enviado tropas al combate. Pero es el caso que varios otros países han enviado tropas, y el propio presidente Johnson, cada vez que habla sobre los acontecimientos de Vietnam, se refiere a esos ejércitos extranjeros llamándolos “nuestros aliados”. Luego, resulta evidente que desde el lado de los Estados Unidos se trata de una guerra que hace tiempo dejó de ser “limitada” y pasó a ser internacional. La experiencia que se saca de la lucha en el Sudeste Asiático es que no resulta fácil mantener “guerras limitadas” cuando éstas se tiñen con matices ideológicos. Al intervenir en una guerra el aspecto ideológico, es difícil contenerla en determinados límites geográficos. La de Israel y Egipto en junio de 1967 no tuvo caracteres ideológicos, aunque por detrás de Egipto estuviera Rusia y por detrás de Israel estuvieran los Estados Unidos; y esa ausencia del factor ideológico la dejó en los límites de una guerra internacional convencional. El vocablo convencional debe aplicarse a una guerra tomando en cuenta no sólo los tipos de armas que se usen sino además cuál es la motivación que la provoca. Desde su costado ideológico, la guerra de Vietnam no es convencional y no puede ser limitada, puesto que necesariamente quedan arrastrados hacia ella todos los que en el mundo entero simpatizan con el régimen comunista y todos los que aspiran a la destrucción de ese régimen. En la guerra de Vietnam, como en la intervención armada en la República Dominicana, la razón esgrimida por los Estados Unidos, a lo menos en público, es la del anticomunismo: están peleando en el Sudeste de Asia y enviaron sus “marines” a la isla antillana porque ellos tienen una misión planetaria, la de destruir el comunismo dondequiera que éste asome la cabeza o dondequiera que a los Estados Unidos les parezca que hay comunistas. Desde luego, el derecho que se atribuyen los norteamericanos de aniquilar a los comunistas genera el derecho de los comunistas a aniquilar a los norteamericanos. El resultado lógico de esos derechos en pugna es un estado de violencia internacional muy adecuado para que una llamada “guerra limitada” resulte desbordada más allá de los límites previstos; y eso es lo que ha sucedido en Vietnam. ¿Hasta qué momento podrá mantenerse la ilusión de que la guerra de Vietnam está en el número de las “limitadas”? ¿En qué momento comenzarán a entrar en acción los “voluntarios” chinos, soviéticos y de otros países comunistas? Eso no lo sabemos, pero lo que parece hallarse al borde de que se produzca cualquier día es la extensión de la guerra a países vecinos de Vietnam, como Laos y Cambodia, y no en forma de guerrillas comunistas laosianas o cambodianas ni en la de guerrillas infiltradas desde Vietnam del Norte bajo la dirección de jefes vietnamitas. Como puede leerlo quien quiera en la prensa de los Estados Unidos, algo de eso está sucediendo desde hace meses, o se da la noticia de que ha sucedido. A lo que quiero referirme es a la entrada en acción, sobre suelo laosiano y cambodiano, de tropas norteamericanas enfrentadas a tropas de Vietnam del Norte. Lógicamente, si los Estados Unidos deciden invadir Vietnam del Norte con su infantería —y no hay a la vista otra salida para la guerra que la conquista física del territorio de Vietnam del Norte—, lo harán después que hayan llevado sus fuerzas a Laos y Cambodia; por lo menos, a Laos. Ese paso puede provocar la llegada a Vietnam de “voluntarios” chinos y rusos, con lo cual quedaría muerta la ilusión de que la guerra de Vietnam es “limitada”. Pero el fin de esa ilusión significaría la entrada en escena de otros factores. Y ésa puede ser la oportunidad histórica para que se provoque el estallido de la revolución en la América Latina. En mi último libro, El pentagonismo, sustituto del imperialismo*, hay un párrafo que parece adecuado para esta ocasión. Dice así: “Los actos de los pueblos, como los actos de los hombres, son reflejos de sus actitudes. Pero sucede que la naturaleza social es dinámica, no estática, de donde resulta que todo acto provoca una respuesta o provoca otros actos que lo refuercen. Ningún acto, pues, puede mantenerse aislado. Así, la cadena de actos que van derivándose del acto principal acaba modificando la actitud del que ejerció el primero y del que ejecuta los actos-respuestas. Esa modificación puede llevar a muchos puntos, según sea el carácter personal, social o nacional— del que actúa y según sean sus circunstancias íntimas o externas en el momento de actuar”. La actitud de los Estados Unidos, religiosamente anticomunista, los ha llevado a una guerra ideológica de exterminio de los comunistas en Vietnam; al mismo tiempo, sus circunstancias nacionales —las íntimas, desde el punto de vista de su política doméstica — les obliga a una contradicción insoluble, que consiste en mantener la ilusión de que están haciendo una “guerra limitada” a la vez que solicitan la ayuda de otros gobiernos, es decir, la presencia de “aliados”; y sucede que dada la naturaleza ideológica de la guerra, esos “aliados” tienen necesariamente que ser también anticomunistas; y como es lógico, si la guerra se extiende, los Estados Unidos llevarán a ella más países, y lo que es peor, necesitarán más aliados, y todos deberán ser, desde luego, ideológicamente afines. Ahora bien, ¿cuáles podrán ser esos aliados? Visto que los países europeos han abandonado su actitud de anticomunismo religioso, será difícil hallar un país de Europa que mande tropas a Vietnam para combatir del lado norteamericano. En África no hay ejércitos capaces de hacer la guerra moderna. Las únicas reservas militares que los Estados Unidos pueden conducir a esa guerra son las de la América Latina. Y a nadie debe caberle duda de que la intervención de ejércitos latinoamericanos en una guerra asiática provocará el estallido de la revolución en la América Latina. ¿Por qué se hace esta afirmación tan categórica? Porque según nos enseña la historia no hay guerra internacional que no estimule y provoque cambios en las estructuras sociales y políticas de los países que toman parte en ella, y en la América Latina, dada la petrificación económica y social existente, todo cambio requerirá, de manera inevitable, el ejercicio de la violencia, esto es, una acción revolucionaria; y la necesidad de cambios en la América Latina se hizo evidente con el paso de Cuba hacia el campo socialista a pesar de que en la revolución cubana no participaron ni un ruso ni un chino ni un yugoeslavo, y, al contrario, participaron norteamericanos anticomunistas. ¿Cuál es la fuerza ciega que incapacita a los Estados Unidos para aceptar los cambios que se han producido ya en el mundo y que necesariamente llegarán a imponerse en Asia y en América Latina? Esa fuerza es la misma que los mueve a hacer la guerra de Vietnam. En apariencia, es el anticomunismo, pero el anticomunismo es sólo el aspecto negativo —o anti— del afán de lucro. El afán de lucro de los norteamericanos es la fuerza ciega que ha convertido a los Estados Unidos en el campeón mundial del statu-quo. Un país que a esta altura del mundo considera lógico y moral que alguien gane dinero fabricando armas que tienen un poder espantoso de muerte y destrucción, no ha alcanzado todavía a darse cuenta de que la segunda guerra mundial llevó a la humanidad del siglo XX al siglo XXI, y que en este siglo XXI en que históricamente nos hallamos los valores del siglo XX han sido superados y deben ser llevados al desván donde se guardan los objetos que ya no tienen uso. Es inconcebible que el poder de matar y de destruir, al grado a que ha sido llevado por los científicos que trabajan para la industria sobredesarrollada, siga siendo un negocio para el beneficio de unas cuantas empresas. Si la guerra no puede ser excluida del planeta en que habitamos, y si la organización de la sociedad norteamericana no puede ser transformada para eliminar de ella el afán de lucro, por lo menos debería establecerse de manera terminante un principio: Que la fabricación de armamentos y de todos los equipos que se usan en la guerra sea una responsabilidad exclusiva de la Nación; que se convierta en una actividad pública y deje de ser un negocio privado. Dada la naturaleza social norteamericana, sería una tontería aspirar a más; pero tampoco debemos aspirar a menos, porque es demasiado expuesto para el género humano que su existencia dependa de la voluntad y la capacidad de ganar dinero que tengan algunas personas o algunos grupos de personas.

Juan Bosch
Benidorm, 5 de febrero de 1968.

* Editado en noviembre de 1967 por Publicaciones Ahora, Santo Domingo, República Dominicana.

 
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Publicado por en 12/08/2012 en Artículos, Juan Bosch

 

BOSCH: SU AUTOBIOGRAFÍA POLÍTICA, HISTORIA FUNDACIÓN PRD Y ORÍGENES PLD

BOSCH: SU AUTOBIOGRAFÍA POLÍTICA, HISTORIA FUNDACIÓN  PRD Y  ORÍGENES  PLD ( TERCERA ENTREGA, “MI PERIPLO POR AMÉRICA  DEL SUR Y CENTRAL”)

Juan Bosch, en su libro “PLD un Partido Nuevo en América” narra la historia de la fundación del PRD, en Cuba 1939, y toda la trayectoria por la que paso ese partido mientras estuvo al frente de su dirección y de las causas que lo llevaron a abandonarlo(PRD) en 1973, el Partido que fundara juntos a otros dominicanos en 1938, entre ellos, el Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez, para fundar un nuevo Partido(PLD) que estuviera en condiciones políticas e ideológicas para completar la obra de Juan Pablo Duarte, que era la liberación económica, política de la República Dominicana. También, en este libro, el Profesor Juan Bosch hace una especie de autobiografía política. Contando en qué momento y en qué circunstancias se inicia en la política militante, asumiendo el reto de luchar por su patria para liberarla de la dictadura oprobiosa de Trujillo y darles a los dominicanos y dominicanas una vida más justa y digna. Pero lo más importante de este libro, es que a través de su lectura podemos darle seguimiento a la evolución del pensamiento social y político de Juan Bosch.

Informamos a nuestros amigos lectores que nos siguen día a día con mucha atención por la web, que a partir de hoy, por considerarlo sumamente importante para poder comprender el pensamiento de Bosch y su evolución, le presentaremos a través del blog: “Circulo de estudio Profesor Juan Bosch” capitulo por capitulo, el libro”PLD un Partido Nuevo En América”. Esperamos que lo disfruten.

NOTA: Para los amigos lectores que no han tenido la oportunidad de leer las dos anteriores entregas de “BOSCH: SU AUTOBIOGRAFÍA POLÍTICA, HISTORIA FUNDACIÓN  PRD Y  ORÍGENES  PLD” pueden buscarla en”Buscar este blog ” ubicado en la columna izquierda parte superior de este blog.

TERCERA ENTREGA:

Mi salida de Costa Rica

Yo vivía a mil kilómetros de Santiago de Cuba, Lo que equivale a decir a mil kilómetros del cuartel Moncada, sin embargo fui acusado de haber participado en el asalto que capitaneó Fidel Castro. El acusador fue el jefe del Servicio de

Inteligencia Militar, comandante Ugalde Carrillo, que había sido agregado militar a la Embajada de Cuba en la República Dominicana, lo que indica que aprovechó la primera oportunidad que se le presentó para servirle a Trujillo haciendo preso al secretario general del Partido Revolucionario Dominicano.

En condición de detenido fui enviado a altas horas de la noche, como uno más entre varios conocidos opositores de la dictadura de Batista, al antiguo cuartel de La Cabaña, del cual iba a ser jefe seis años después Che Guevara. Si la acusación de Ugalde Carrillo era la primera parte de un plan para enviarme a la República Dominicana, el plan lo hizo fracasar una decisión de mi mujer, que se fue a ver al general Enrique Loynaz del Castillo, el sobreviviente de más alto rango de la Guerra de Independencia cubana, ayudante de Máximo Gómez y dominicano como Gómez, persona tan respetada en

Cuba que ni siquiera Fulgencio Batista se atrevía a negarle lo que él pedía. Loynaz del Castillo era uno de los tres testigos de mi matrimonio con Carmen Quidiello, los otros dos fueron la escritora española María Zambrano y el poeta cubano Nicolás Guillén, y cuando Loynaz del Castillo oyó de la boca de Carmen Quidiello que yo estaba preso en La Cabaña desde hacía diez días y que ella no había podido obtener un pase para ir a verme, se dirigió al Palacio Presidencial y le pidió Batista mi libertad. Salí de La Cabaña ese día, pero no fui a dormir a mi casa y allá se presentaron a media noche los soldados de Ugalde Carrillo que iban en busca mía. Yo había actuado correctamente, pues, cuando me negué a creer que Batista tenía en los cuarteles más autoridad que oficiales como el comandante Ugalde Carrillo.

A esa altura del mes de agosto de 1953 yo ignoraba que José Figueres había sido elegido presidente de Costa Rica, y tan pronto me lo hizo saber el director de Bohemia, la revista para la cual escribía, que me dio la noticia y con ella la recomendación de que buscara asilo en una Embajada porque se me buscaba para enviarme a la República Dominicana, me fui a la Embajada costarricense y salí de ella protegido por el Derecho de Asilo para ir al aeropuerto de Rancho Boyeros donde tomé un avión que me condujo a San José de Costa Rica; tampoco había allí seccional del Partido Revolucionario Dominicano, pero entre los muy contados compatriotas que vivían en ese país se hallaba un miembro del Partido: Amado Soler Fernández, que estaba destinado a morir en Nicaragua asesinado por la Guardia Nacional de Anastasio Somoza, y vivían mis padres, que habían tenido que salir del país debido a la persecución de que eran víctimas desde hacía años.

De Costa Rica tuve que salir a solicitud de la Organización de Estados Americanos (la OEA) que la propuso como medida indispensable para evitar una agresión armada de la dictadura nicaragüense, encabezada por Anastasio Somoza padre. ¿Por qué pedía Somoza mi salida de Costa Rica? ¿Lo hacía para servirle a su amigote Rafael Leónidas Trujillo?

De La Paz a Santiago de Chile

No. Lo hacía porque a fines del mes de marzo de 1954 había entrado en Nicaragua, clandestinamente, un pequeño grupo de hombres armados entre los cuales estaban el hondureño Jorge Ribas Montes, que en Cayo Confites tuvo a su cargo el entrenamiento de un pelotón de morteristas, y el dominicano Amado Soler Fernández. El grupo, encabezado por Pablo Leal, se organizó e hizo prácticas del uso de armas en Costa Rica, con apoyo de José Figueres, en quien los dictadores del Caribe tuvieron en todo momento un enemigo a muerte; y en esa ocasión Figueres me pidió que fuera…    VER MAS…

 
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Publicado por en 07/08/2012 en Juan Bosch

 

JUAN BOSCH Y FIDEL POR IGUAL

“Cuando Fidel Castro visitó al país en el primer gobierno del PLD, dos hechos nos mostraron la similitud de esos liderazgo, el de Juan Bosch y de Fidel Castro. Mientras se estaba conversando con Fidel Castro en la residencia de Bosch, donde también estaba el Presidente Fernández, el líder cubano debió emitir una declaración como Jefe de Gobierno de su país ante un conflicto internacional. Su ministro de Relaciones Internacionales le paso la Nota de Prensa, y, al igual que Juan Bosch, Fidel Castro se apartó mentalmente de esa reunión y comenzó a corregir su nota letra por letra”Por Rafael Grullón

Cuando en el 1993 recorríamos el país para cubrir la precampaña de Juan Bosch, quien iría en el 1994 a su última contienda electoral, llevábamos en el vehículo una vieja máquina Olivetti y suficiente papel timbrado y en blanco, la llamada ocho y media por once, que en las redacciones de los periódicos, la radio y la televisión se conocían como cuartillas.
Bosch corregía las notas de prensa antes de ser enviadas a los periódicos, y un día escribimos la nota en dos páginas que llevaban el papel timbrado en ambas. Nos dijo que solamente debía ponerse el papel timbrado en la primera páginas. “Hay que ahorrarle recursos al partido”, decía para sostener su rechazo a que dos páginas llevaran papel timbrado.
Cuartilleros le decían a los periodistas que no pasaban de embadurnar cuartillas para ganarse el pan, cosa que criticaba Bosch, quien decía que un periodista no puede ser un “gana pan”  VER MAS...
 
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Publicado por en 06/08/2012 en Juan Bosch

 

JUAN BOSCH: LA FUNCIÓN DEL LÍDER


Pintura al oleo de Juan Bosch posando frente a otra pintura de Duarte, de Miguel Nuñez, el pintor de la patria

            ¿Qué es un líder político y qué función tiene en su partido y en su país? 

El trabajo que a continuación presentamos del profesor Juan Bosch “La FUNCION DEL LÍDER” fue publicado el 28 de julio 1972 en la revista “política” órgano de difusión y formación política del PRD; del PRD de entonces cuando Bosch era su Presidente y Líder, es decir antes de renunciar a ese partido y decir que ya había cumplido su misión histórica para formar el Partido de la Liberación Dominicana PLD. 

Si nos limitamos a estudiar el problema del liderazgo en la República Dominicana, después de la muerte de Trujillo y dentro del campo de los partidos que el pueblo reconoció, aunque fuera por un tiempo breve, como opuestos al sistema que implantó Trujillo, debemos preguntarnos y respondernos porqué desde principios de julio de 1961 hasta ahora se formaron y desaparecieron en nuestro país tantos partidos y grupos, y por qué con ellos surgieron tantos aspirantes a líderes que no tardaron en volver a la oscuridad política en que habían vivido o se retiraron a posiciones modestas en la vida pública.

El que busque la respuesta a esas preguntas fuera de las ciencias políticas se dedicará a enumerar una por una todas las que considere que fueron debilidades de carácter o fallas de la inteligencia de esos aspirantes a líderes que actuaron en nuestro país a partir de julio del 1961. ¿Y qué haría con eso?

¿Lograría hallar una explicación para el fracaso de esos aspirantes a líderes? No la hallaría, porque la explicación del fracaso (o de los fracasos) tiene que ser elaborada analizando, en primer lugar, no a los aspirantes a líderes sino a la sociedad  dominicana, tal como ésta ha venido siendo desde el mes de julio de 1961, y al decir que “ha venido siendo” se deja dicho que desde entonces acá en ella se han operado cambios de esos que se ven (es decir, en cantidad o cuantitativos) y de los que no se ven (es decir, en calidad o cualitativos).

Tal como lo dijo hace muchísimos años Jorge Plejánov (El papel del individuo en la Historia, Editorial Grijalbo, S. A.,México, D. F. 1960, p.61). “Sabemos ahora que los individuos ejercen frecuentemente una gran influencia en el destino de la sociedad, pero (sabemos también) que esa influencia está determinada por la estructura interna de aquella (sociedad) y por su relación (la de esa sociedad) con otras sociedades”.

Y como eso que dijo Plejánov es una verdad científica, o mejor dicho, una verdad científica en parte, debemos saber si algunos de los que han tenido influencia en nuestro país, después de la muerte de Trujillo, ejerciendo funciones de líderes, han actuado correctamente; y para saber eso debemos saber antes cómo ha sido la sociedad dominicana de entonces para acá, cuál ha sido su estructura interna en cada momento y cuál ha sido su relación con otras sociedades.

El conocimiento de la sociedad tiene que ser previo al de sus líderes debido a que estos sólo pueden desarrollarse a cabalidad cuando hayan actuado en consonancia con la realidad dominicana. Al darse esa consonancia, la voz popular dice que el líder o los líderes que la lograron “son los que mejor expresan las aspiraciones del pueblo”….

 
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Publicado por en 06/08/2012 en Juan Bosch

 

103 ANIVERSARIO NATALICIO DEL PROFESOR JUAN BOSCH

 (PARA ESCUCHAR DISCURSO DEL PROFESOR JUAN BOSCH HACER CLIK  AQUÍ )

 103 ANIVERSARIO -natalicio del Prof. Juan Bosch

“Los hombres pueden caer, pero los principios no.” – 1909-2001

…Y nosotros tenemos que convertir en hechos nuestros buenos deseos. Los pueblos dignos, como los hombres con estatura moral, buscan dar, no recibir; buscan ayudar, no pedir ayuda.

 
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Publicado por en 02/08/2012 en Juan Bosch

 

Bosch para 1981 hablaba de la gran crisis actual de la economía norteamericana

La crisis capitalista en la economía norteamericana/Juan Bosch

Los analistas de la economía norteamericana registran 8 recesiones que se han presentado entre el mes de noviembre de 1948 y el mes de diciembre de 1981. En lo que se refiere a la última, mientras se escriben estas líneas se anuncia que está llamada a prolongarse por lo menos durante todo el año 1982 y hay quienes aseguren que seguirá en el 1983. pero si nos atenemos a que llegará hasta diciembre del próximo año tendremos que al terminar el 1982 las recesiones de la economía de Estados Unidos habrán durado en conjunto 9 años en un lapso de 33, hecho que por sí sólo denuncia que en esa economía hay causas permanentes de crisis cuyo origen debe ser identificado y expuesto con precisión para conocimiento de todos los pueblos del mundo dado que una situación de crisis en la economía norteamericana acaba convirtiéndose en una crisis que afecta a la generalidad de los países capitalistas debido al hecho de que el dólar estadounidense es una moneda del comercio internacional del sistema capitalista, pero también afecta a los países socialistas que comercian con los grandes centros capitalistas en una proporción importante para ellos, como ha sido el caso reciente de Polonia y Rumanía.
“estancamiento o depresión y la inflación, y su presencia en la cadena de recesiones ha dado origen a una palabra nueva: estanflación (en inglés “stanflation”) que resume las dos causas, pero la creación de esa palabra definitoria no significa que los economistas norteamericanos o de otros países hayan conseguido aislar los hechos que provocan la conjunción de la depresión y la inflación como causas de la estanflación. Hasta el momento se conocen las causas de la inflación y las de la depresión por separado pero no se sabe cómo unas y otras concurren en un estado de recesión, y sobre todo, se sabe que la recesión comienza con la presencia de una inflación y se agrava al presentarse los aspectos depresivos, pero se ignora cómo se producen los últimos en medios de una inflación.
La estanflación es un mal mucho más grave que la inflación por sí sola o que la depresión por sí sola, y lo es porque los economistas saben cuáles son las medidas que deben aplicarse para superar una situación inflacionaria y cuáles son las que pueden sacar a un país de una depresión, pero cuando eso dos males se presentan de manera simultánea en una recesión, las medidas llamadas a aliviar los efectos de la inflación agravan la depresión y las llamadas a aliviar la depresión agravan la inflación…
 
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Publicado por en 23/07/2012 en Artículos, Juan Bosch

 

Palabras de Juan Bosch desde el Palacio Nacional tras el golpe de Estado

 Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática.

Ni vivos, ni muertos, ni en el poder, ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura. Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas pero también con justicia social. En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones. Hemos permitido toda clase de libertades y hemos tolerado toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante; pero no hemos tolerado persecuciones, ni crímenes, ni torturas, ni huelgas ilegales, ni robos, porque la democracia respeta al ser humano y exige que se respete el orden público y demanda honestidad. Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática. La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo.

 Golpe de Estado contra gobierno de Juan Bosch…      LEER MAS…

 
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Publicado por en 23/07/2012 en Juan Bosch

 
 
EL FIN DEL LETARGO

EL FIN DEL LETARGO

Movimiento 30 de Junio

"A la patria no se le usa, se le sirve"

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La evolución de la conciencia en un mundo enREDdado. Porque hasta que no nos demos cuenta que el problema no está en el mundo sino en nosotros mismos, habrá que seguir editando

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